sábado, 11 de mayo de 2013

Carnívoros atrapados en una cápsula del tiempo

Enterrados en Madrid hace 9 millones de años

 Fuente:
Teresa Guerrero | Madrid
Actualizado jueves 02/05/2013




La carne atraía a la carne. Seducidos por el olor de otros animales y por el agua, cientos de carnívoros se adentraron en las cavidades naturales que hoy conforman el yacimiento de Cerro de los Batallones, en Torrejón de Velasco, al sur de Madrid. Incapaces de salir, tigres con dientes de sable, hienas o felinos quedaron atrapados en estas cuevas hace entre nueve y diez millones de años. Los herbívoros también caían en la trampa, seguramente porque acudían aquí para beber agua o bien de forma accidental.



 


Para sorpresa de los paleontólogos que comenzaron a excavar en este yacimiento en 1991, los abundantes fósiles repartidos por nueve cavidades se encuentran en un excelente estado de conservación. Incluso han encontrado numerosos cráneos completos, piezas muy codiciadas ya que que por su fragilidad es muy difícil encontrarlas en buen estado.

Ahora, un estudio publicado en la revista PLOS ONE ha reconstruido cómo era y cómo se formó Batallones-1, uno de los nueve yacimientos que conforman el rico conjunto paleontológico Cerro de los Batallones, declarado Bien de Interés Cultural en 2001 y cuyas excavaciones dirige Jorge Morales.

El estudio, liderado por Soledad Domingo, que comenzó a excavar en el Cerro de Batallones en 2005 y en la actualidad es investigadora de la Universidad de Michigan, ha descartado que la muerte de estos animales se produjera en masa o fuera consecuencia de una catástrofe natural. "Siempre que hay tal cantidad de individuos y restos en un yacimiento no se puede dejar de barajar la hipótesis de la muerte en masa o catastrófica", explica Soledad Domingo a EL MUNDO.


 Recreación de la fauna que vivía en la zona que hoy es Madrid hace 9 millones de años/CSIC

Según relata desde EEUU, donde se trasladó en septiembre de 2010, si hubiera habido una mortalidad en masa, todos los rangos de edad estarían representados: "Nadie se salva de una catastrofe, ni viejos ni jóvenes ni los de mediana edad. Y esto no es lo que hemos visto en Batallones-1. Los dos tigres de dientes de sable están representados fundamentalmente por adultos jóvenes, y una mortalidad en masa no mataría selectivamente a un rango de edad como a éste, sino a todos", señala.

Acumulación de agua


El estudio, en el que ha participado el CSIC, detalla cómo en el nivel inferior de Batallones-1 se han encontrado más de 80 individuos pertenecientes a 10 especies de carnívoros, entre los que destacan los dos tigres de dientes de sable, un anficiónido (un animal extinto con características comunes al perro y al oso), una hiena primitiva, dos felinos, un mustélido (parecido a un hurón) y dos mefítidos (de la familia de las mofetas).

También hay herbívoros, que posiblemente cayeron en la trampa cuando buscaban agua o de forma accidental: "Hay diferentes evidencias que señalan que había agua dentro de las cavidades. Hay depósitos de carbonatos que contienen fósiles de flora y fauna acuática. También hemos encontrado restos de vertebrados que necesitan un medio acuático para vivir. El caso más evidente es la presencia de restos fósiles (y esqueletos completos) de peces", enumera.

La infiltración de agua en un terreno arcilloso, sumado al ambiente cerrado de las cavidades, contribuyó a mantener en buen estado los restos.

En el nivel superior hay una acumulación de fósiles en los que predominan herbívoros como el caballo, el rinoceronte, el suido (parecido al jabalí) o un pariente del elefante. Sin embargo, fueron prácticamente destruidos por los trabajos mineros que se hicieron en la zona hasta los años 90.

Soledad Domingo explica que, a pesar de que estos restos están por encima del nivel de carnívoros y por lo tanto son más modernos, "las faunas que encontramos son semejantes a las del nivel inferior por lo que, hablando en términos de edades geológicas, este nivel superior pertenece al mismo tiempo geológico que el inferior. Es decir, no hubo tiempo para un recambio de fauna entre una asociación fósil y la otra".

La paleontóloga sostiene que este artículo es el primero que aborda de una forma integral todo el estudio tafonómico del yacimiento de Batallones-1, es decir, cómo se ha formado. "Teniendo en cuenta todas las evidencias estudiadas hasta la fecha, por primera vez formula y articula un escenario sólido de formación y funcionamiento de la trampa", afirma.

Y es que, aunque ya son muchas las campañas de excavación en esta antigua mina y las investigaciones publicadas sobre Cerro de los Batallones, la investigadora considera que "este artículo era necesario para explicar con todo el detalle y el mayor número de evidencias posibles lo que sucedió para que en este yacimiento se hayan acumulado tantos restos de carnívoros". Además, "se mencionan un número de posibles hipótesis de formación que otros especialistas podrían formular para este yacimiento. Damos predicciones para cada hipótesis y con los datos proporcionamos el escenario más viable", añade.

Una antigua mina

Fósil del cráneo y recreación del aspecto de un tigre con dientes de sable.| CSIC
Fósil del cráneo y recreación del aspecto de un tigre con dientes de sable.| CSIC


Afortunadamente, el cese de la actividad minera en Torrejón de Velasco permitió sacar a la luz los tesoros del que está considerado como uno de los mejores yacimientos mundiales del Mioceno, tanto por la abundancia de restos fósiles como por su estado de conservación: "Después de excavar y leer artículos de otros yacimientos, lo que a mí me parece muy distintivo es el buen estado de preservación general que presentan los restos de Batallones-1 y de otros yacimientos del Cerro. Apenas se han encontrado marcas de ningún tipo (ni pisoteo, ni transporte, ni de exposición a la intemperie). Este estado de conservación tan bueno y la gran cantidad de restos esqueléticos representados es el que nos está permitiendo conocer especies de las que apenas se conocía nada antes", afirma Domingo.

La paleontóloga recuerda que en otras partes del mundo hay yacimientos de carnívoros, aunque pertenecen a una época mucho más reciente. "En concreto, del Pleistoceno (hace entre 45.000 y 4.000 años) son muy conocidos los yacimientos de Rancho La Brea en Los Ángeles (EEUU). También son muy abundantes los carnívoros (aunque menos que en Batallones-1) aunque el mecanismo de formación fue diferente. En ese caso no había cavidades, sino que quedaban atrapados en 'piscinas' o depósitos de asfalto natural cuando iban a alimentarse de otros animales que ya estaban atrapados por este lodazal viscoso. Es otro tipo de trampa diferente al de Batallones-1", explica Domingo, que en la actualidad trabaja con la doctora Catherine Badgley en el Museo de Paleontología de la Universidad de Michigan.

"Estamos trabajando en la comparación de dos registros fósiles de mamíferos muy buenos: el de la Península Ibérica y el del área de los Siwaliks de Pakistán donde la doctora Badgley ha trabajado junto a un equipo de la Universidad de Harvard y del Servicio Geológico de Pakistán durante más de 30 años. Con estos estudios, pretendemos entender un poco mejor las dinámicas de las faunas de mamíferos del Mioceno y ver si los cambios climáticos del pasado afectaron a dicha dinámica de originaciones, extinciones, diversidad, rango geográfico, etc.", detalla la investigadora, que subraya que en la Península Ibérica "tenemos un extraordinario registro de mamíferos".






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